Mostrando entradas con la etiqueta Me gusto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Me gusto. Mostrar todas las entradas
jueves, 1 de octubre de 2020
LA HISTORIA DE ABEL
Esta es una historia real, le pasó al hermano de nuestra amiga Dary.
Hace poco fui a visitarla, y fue Carmela, otra de sus hermanas, quien nos
conontó con mucho detalle esta historia, pues era ella la que acompañaba a
su mamá en la busqueda de Abel.
Abel era un niño muy inquieto y jugetón, siempre que lo mandaban a hacer
algún mandado primero jugaba con los amigos, su pasión era el juego de bolas
Abel estudiaba en el colegio Salecianos, cuando tenía 8 años y estando en
segundo o tercer grado de primaria, los padres del colegio realizaron un paseo
a la montaña, a Satipo, a visitar un convento que tenían ahi los padres de
ese colegio y a pasear porlos lugares de la zona.
En uno de esos paseos, Abel se separó del grupo por quería "explorar" el lugar
pues su curiocidad era grande, todo le llamaba la atención, pero se separó
tanto del grupo que ya no pudo regresar a donde estaban sus compañeros y se
perdió.
Fue encontrado por pobladores de la tribu CAMPA, ellos se lo llevaron y
lo tuviero a su cargo.
En la tribu Abel no hablaba por que no conocía el idioma y por el trauma, y pensaban
y pensaban que el niño era mudo.
Mientras que en Lima la mamá de Abel, la señora Natalia, junto con su
hermana Carmela acudían casi a diario al colegio a pregun.tar si habían
noticias del niño Abel.
Carmela me cuenta...... Nunca me voy a olvidar del padre Rojas, a él siempre le preguntábamos por
le preguntabamos por mi hermanito.....
Un dia, otro cura de los Padres Descalzos va a la montaña en su labor de
catequizar y llegan a la tribu de los Campas, y Abel que ya sabía el idio
ma , le llama la atención ver al cura y hablar en castellano, a lo que se
le acerca y le habla, lo cual sorprende al cura de ver a un joven que
habla muy bien su idioma y acto seguido le hace una serie de preguntas y
descubre que es "el niño perdido del Salecianos".
Para esto ya habían pasado ya habían pasado 12 años, Abel tená 20 años y
los pobladores de la tribu estaban a punto de casarlo con una joven campa.
Se dio aviso a los Padres Descalzos de Lima y ellos le comunicaron a la
señora Natalia y se produjo el feliz reencuentro.
viernes, 5 de octubre de 2012
OLORES
Mas adelante les voy a contar de mis viajes, en algunos hay unas anécdotas que vale la pena recordar.
Hoy quiero contarles de los recuerdos que guardo en mi mente, de los olores de los lugares que he visitado.
Parece increíble pero cada lugar tiene un olor particular. Si viajas al interior del país te vas a dar cuenta y mas si visitas otros países.
De la Sierra del Perú, por ejemplo Cusco, recuerdo el olor a leña, a tierra mojada, a hierba recién segada, a eucalipto y cuando este se quema huele muy bien, me gusta ese olor.
De Huaraz recuerdo el olor que salían de los hornos de pan, una mezcla de leña y pan horneado ummm rico, a dulce, y cada tarde ese olor de chancho asado.
Huancayo me olía a leche, a establo, a queso fresco, a pollo a la brasa y siempre ese olor a lluvia que tienen los pueblos de la sierra mezclado con el que sale de sus chacras y campos sembrados.
Cuando he viajado a algunos lugares de la costa he sentido ese olor a mar, a pescado fresco, a cebollas, a aderezos, a frutas....manzana por ejemplo, a carbón y frituras de las vivanderas, a seco-salado de los pescadores artesanales.
Hay algunos lugares que huelen a harina de pescado, a agua estancada y ni hablar del sudor y mal olor de la gente......pero de eso no voy a hablar, pues quiero recordar los buenos olores que identifican a un pueblo.
La selva la conozco poco, pero en los lugares que he estado he sentido ese grato olor a plantas, a bosque a madera cortada, a lluvia y tierra mojada intenso.
Hace unos años conocí una papelera en Ucayali y el olor que salía de esa fábrica era muy especial, todavía lo recuerdo, cuando cortaban la madera y la hacían astillas, y el de las calderas que despedían un olor especial, "cocido de palo", y ese olor penetrante de papel nuevo hecho de madera y no de trapo o reciclados.
Y Lima, a Lima para mi tiene un olor inconfundible, es una mezcla de moho con canela y clavo de olor. Yo creo que en Lima nadie deja de hacer dulce o algún refresco con clavo y canela, pues sino recuerden......quien no come avena (Quaquer) todos o casi todos los días, y la mazamorra morada y el arroz con leche que se vende en cada esquina, y los biscochos o kekes, la leche asada, el champús, arroz zambito y cuanto dulce hay, las torrejas de plátano con mil y los picarones y el turrón, y......ni las cáscaras botamos por que hacemos agua de piña, de manzana, chicha morada, aguita de membrillo, hierba Luisa, manzanilla y cuanta hierba hay.
Por eso digo que tenemos un olor a moho, humedad, hongo, o guardado mezclado con canela y clavo....o no?
Claro que en algunas zonas se mezcla con el humo del transporte y todos los problemas municipales,...pero eso es otra cosa mariposa.
Cuando he viajado he sentido otros olores diferentes.
En Ecuador me acuerdo que sentía un olor a pantano medio fermentado, es un olor a barro medio abombado. Sientes un olor intenso a pavimento mojado, a fritura, a menestras sancochadas, a fruta.
En Chile sentía olor a pan horneado, a fermento de frutas a lo mejor por los vinos; es un olor medio a vinagre pero dulzón, a manzanas y durasnos.
Argentina huele a pitza, a masa, a pan, pasteles a horno, jamones, a carbón y parrilla, a ese olor que te despierta el apetito. También huele a cuero, a zuela, como cuando entras a una renovadora de calzado.
Brasil me olía a plantas, a tierra mojada, a lluvia, a cerveza, a coco, confituras, a hierbas finas.
Y mucho olor a chimeneas, gasolina, mezclada con el aroma de las flores.
El olor de España no se me olvida, era uno fuerte de alcantarilla mezclado con el olor de los chorizos y el ahumado de los jamones, un olor a pueblo y gente vieja, a huevo frito, seguro por sus tortillas que no solo dejaban salir su olor sinó el sonido del clic-clic del batido de los huevos, todos a la misma hora, era como una gran orquesta.
También Noruega tiene su olor propio, yo sentía uno a hielo, me olia como huele el frizer de las refrigeradoras, y el olor era seco y helado, me gustaba. Casi no se siente olor a comida, pero si huelen sus bosques....que rico olor a pino, a madera cortada, olor a monte, a leña quemándose. A veces venía un olor a fritura de hamburguesas y papas, y yo dejé uno......... de anís, canela y clavo.
Hoy quiero contarles de los recuerdos que guardo en mi mente, de los olores de los lugares que he visitado.
Parece increíble pero cada lugar tiene un olor particular. Si viajas al interior del país te vas a dar cuenta y mas si visitas otros países.
De la Sierra del Perú, por ejemplo Cusco, recuerdo el olor a leña, a tierra mojada, a hierba recién segada, a eucalipto y cuando este se quema huele muy bien, me gusta ese olor.
De Huaraz recuerdo el olor que salían de los hornos de pan, una mezcla de leña y pan horneado ummm rico, a dulce, y cada tarde ese olor de chancho asado.
Huancayo me olía a leche, a establo, a queso fresco, a pollo a la brasa y siempre ese olor a lluvia que tienen los pueblos de la sierra mezclado con el que sale de sus chacras y campos sembrados.
Cuando he viajado a algunos lugares de la costa he sentido ese olor a mar, a pescado fresco, a cebollas, a aderezos, a frutas....manzana por ejemplo, a carbón y frituras de las vivanderas, a seco-salado de los pescadores artesanales.
Hay algunos lugares que huelen a harina de pescado, a agua estancada y ni hablar del sudor y mal olor de la gente......pero de eso no voy a hablar, pues quiero recordar los buenos olores que identifican a un pueblo.
La selva la conozco poco, pero en los lugares que he estado he sentido ese grato olor a plantas, a bosque a madera cortada, a lluvia y tierra mojada intenso.
Hace unos años conocí una papelera en Ucayali y el olor que salía de esa fábrica era muy especial, todavía lo recuerdo, cuando cortaban la madera y la hacían astillas, y el de las calderas que despedían un olor especial, "cocido de palo", y ese olor penetrante de papel nuevo hecho de madera y no de trapo o reciclados.
Y Lima, a Lima para mi tiene un olor inconfundible, es una mezcla de moho con canela y clavo de olor. Yo creo que en Lima nadie deja de hacer dulce o algún refresco con clavo y canela, pues sino recuerden......quien no come avena (Quaquer) todos o casi todos los días, y la mazamorra morada y el arroz con leche que se vende en cada esquina, y los biscochos o kekes, la leche asada, el champús, arroz zambito y cuanto dulce hay, las torrejas de plátano con mil y los picarones y el turrón, y......ni las cáscaras botamos por que hacemos agua de piña, de manzana, chicha morada, aguita de membrillo, hierba Luisa, manzanilla y cuanta hierba hay.
Por eso digo que tenemos un olor a moho, humedad, hongo, o guardado mezclado con canela y clavo....o no?
Claro que en algunas zonas se mezcla con el humo del transporte y todos los problemas municipales,...pero eso es otra cosa mariposa.
Cuando he viajado he sentido otros olores diferentes.
En Ecuador me acuerdo que sentía un olor a pantano medio fermentado, es un olor a barro medio abombado. Sientes un olor intenso a pavimento mojado, a fritura, a menestras sancochadas, a fruta.
En Chile sentía olor a pan horneado, a fermento de frutas a lo mejor por los vinos; es un olor medio a vinagre pero dulzón, a manzanas y durasnos.
Argentina huele a pitza, a masa, a pan, pasteles a horno, jamones, a carbón y parrilla, a ese olor que te despierta el apetito. También huele a cuero, a zuela, como cuando entras a una renovadora de calzado.
Brasil me olía a plantas, a tierra mojada, a lluvia, a cerveza, a coco, confituras, a hierbas finas.
Y mucho olor a chimeneas, gasolina, mezclada con el aroma de las flores.
El olor de España no se me olvida, era uno fuerte de alcantarilla mezclado con el olor de los chorizos y el ahumado de los jamones, un olor a pueblo y gente vieja, a huevo frito, seguro por sus tortillas que no solo dejaban salir su olor sinó el sonido del clic-clic del batido de los huevos, todos a la misma hora, era como una gran orquesta.
También Noruega tiene su olor propio, yo sentía uno a hielo, me olia como huele el frizer de las refrigeradoras, y el olor era seco y helado, me gustaba. Casi no se siente olor a comida, pero si huelen sus bosques....que rico olor a pino, a madera cortada, olor a monte, a leña quemándose. A veces venía un olor a fritura de hamburguesas y papas, y yo dejé uno......... de anís, canela y clavo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)